El invierno reduce nuestra exposición al sol. Descubre por qué la vitamina D es importante, qué alimentos la aportan y cuándo consultar sobre suplementación.
El invierno también se siente en nuestro cuerpo
Cuando llegamos a Europa, una de las cosas que más cambia y que muchas veces no notamos de inmediato, es nuestra relación con el sol.
Los días son más cortos, pasamos más tiempo en interiores y durante los meses fríos nuestra piel recibe mucha menos exposición a los rayos UVB. Y esto importa porque nuestro organismo produce vitamina D gracias a la exposición solar. (Ameli)
La vitamina D participa, entre otras funciones, en la absorción del calcio y en el mantenimiento de nuestros huesos. (Ameli)
Entonces, ¿qué podemos hacer?
- Aprovecha la luz natural. Cuando puedas, sal a caminar durante el día. Además de formar parte de un estilo de vida saludable, salir y moverte nos ayuda a no pasar todo el invierno encerradas.
- Mira lo que hay en tu plato. Algunos alimentos aportan vitamina D, especialmente los pescados grasos y la yema de huevo. (Ameli)
- Pregunta antes de suplementarte. En algunas personas puede ser necesario un aporte adicional, especialmente cuando existe poca exposición solar o determinados factores de riesgo. Las necesidades varían de una persona a otra, así que no todas necesitamos la misma cantidad.
- Y algo importante: más no significa mejor. Los complementos deben utilizarse con precaución y no sustituyen una alimentación equilibrada. (Ameli)
- Escucha a tu cuerpo y consulta a un profesional. Si tienes dudas sobre tus niveles de vitamina D o sobre si necesitas suplementación, habla con tu médico o farmacéutico. Un análisis de vitamina D no está indicado de forma sistemática para todo el mundo en Francia. (Ameli)
- Un pequeño ritual para este invierno
- Una caminata durante el día. Una comida nutritiva. Un poco de luz natural. Y, si corresponde, el suplemento adecuado.
Porque vivir lejos de casa también significa aprender a cuidar nuestro cuerpo en un clima y un entorno diferentes.
No tenemos que esperar a sentirnos mal para empezar a cuidarnos.
Este invierno, escucha a tu cuerpo. Dale lo que necesita