Salud y bienestar

Vitamina D en invierno: cómo cuidar tu bienestar

Published on Paola Calohard

Vitamina D en invierno: cómo cuidar tu bienestar

El invierno reduce nuestra exposición al sol. Descubre por qué la vitamina D es importante, qué alimentos la aportan y cuándo consultar sobre suplementación.

El invierno también se siente en nuestro cuerpo


Cuando llegamos a Europa, una de las cosas que más cambia y que muchas veces no notamos de inmediato, es nuestra relación con el sol.


Los días son más cortos, pasamos más tiempo en interiores y durante los meses fríos nuestra piel recibe mucha menos exposición a los rayos UVB. Y esto importa porque nuestro organismo produce vitamina D gracias a la exposición solar. (Ameli⁠)

La vitamina D participa, entre otras funciones, en la absorción del calcio y en el mantenimiento de nuestros huesos. (Ameli⁠)


Entonces, ¿qué podemos hacer?

  • Aprovecha la luz natural.
Cuando puedas, sal a caminar durante el día. Además de formar parte de un estilo de vida saludable, salir y moverte nos ayuda a no pasar todo el invierno encerradas.
  • Mira lo que hay en tu plato.
Algunos alimentos aportan vitamina D, especialmente los pescados grasos y la yema de huevo. (Ameli⁠)
  • Pregunta antes de suplementarte.
En algunas personas puede ser necesario un aporte adicional, especialmente cuando existe poca exposición solar o determinados factores de riesgo. Las necesidades varían de una persona a otra, así que no todas necesitamos la misma cantidad.
  • Y algo importante: más no significa mejor. Los complementos deben utilizarse con precaución y no sustituyen una alimentación equilibrada. (Ameli⁠)
  • Escucha a tu cuerpo y consulta a un profesional.
Si tienes dudas sobre tus niveles de vitamina D o sobre si necesitas suplementación, habla con tu médico o farmacéutico. Un análisis de vitamina D no está indicado de forma sistemática para todo el mundo en Francia. (Ameli⁠)
  • Un pequeño ritual para este invierno
  • Una caminata durante el día.
Una comida nutritiva.
Un poco de luz natural.
Y, si corresponde, el suplemento adecuado.


Porque vivir lejos de casa también significa aprender a cuidar nuestro cuerpo en un clima y un entorno diferentes.

No tenemos que esperar a sentirnos mal para empezar a cuidarnos.


Este invierno, escucha a tu cuerpo. Dale lo que necesita

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